tribus urbanas
Me niego rotundamente, me niego absolutamente, me niego aunque la alternativa sea el paredón de fusilamiento, me niego de manera terminal a hablar en este blog de las comillas tribus urbanas comillas, porque no hace falta, porque no aporta nada, porque para mí a la gente hay que dejarla en paz, siempre y cuando lo que uno hace no moleste al que tiene al lado, where i end and you begin como dice la canción de Radiohead, porque al parecer ahora resulta que a la gente hay que clasificarla, estereotiparla, clavarla con alfileres en una plancha de corcho, meterla en una vitrina y sacar una nota explicativa en todos los noticieros, periódicos, páginas de internet, programas de radio y demás.
Los emos, los floggers, los bloggers, los punks, los metaleros, los coleccionistas de estampitas, los fanáticos de marilinmanson, los que suben videos a yutub, los que andan despeinados y hablan de reciclar recursos, los que se tiñen el pelo, los que van al gimnasio, los que tienen motos grandotas y camperas de cuero, los que escuchan voces, los que fueron abducidos por extraterrestres, los que tienen amigos que fueron abducidos por extraterrestres, los que bailan tap, los que imitan a Michael Jackson, los intolerantes a la lactosa (como mi tío Ezequiel que cuando toma leche se hincha y le salen ronchas), los intolerantes a los intolerantes a la lactosa (como mi prima Fanny que cuando se cruza con mi tío Ezequiel en Navidad se hincha y le salen ronchas), los adictos a la mermelada, los metrosexuales, los zoófilos, los necrófilos, los bibliófilos, y bueno así con todos, absolutamente todos agrupaditos en bolsas de plástico herméticas, etiquetados pulcramente y guardados en cajones dispuestos alfabéticamente en los mohosos armarios mentales de las personas cuya expansión mental es igual a cero, de las personas que no pueden salir a la calle si no saben que a) el chiquito del lado que se delinea los ojos es tal cosa, que b) el mayor de la panadera es miembro de una pandilla tal otra, aaaah porque si llegan a salir a la calle y ven que todos han escapado de sus bolsitas, que un terremoto o cualquier otra cosa ha sacudido los cajones y ahora todos andan sueltos y sin etiquetas, si llegan a salir a la calle y ven que el mundo no se puede meter en un archivo de excel, entonces tal vez no tengan otra opción que acurrucarse en una boca de metro o esconderse detrás de algún árbol de tronco grueso o gatear arrastrando las piernas hasta la oscuridad goteante de una alcantarilla y en posición fetal chuparse el pulgar hasta que el agotamiento los duerma.



